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Los grandes simios y la COVID-19 ¿una amenaza más para una especie en peligro de extinción?





El 75% de las nuevas enfermedades infecciosas son zoonosis, es decir, transmitidas de animales a humanos. Se desconoce el origen del SARS-Cov-2, que actualmente está extendiéndose por todo el mundo. Sin embargo, los estudios iniciales indican que el origen del virus sería probablemente el murciélago, en el que se encuentra un coronavirus cuyo genoma es 96% idéntico al del SARS-Cov-2. Sin embargo, el virus de los murciélagos no puede unirse a los receptores de las células humanas y se requiere la recombinación con un coronavirus de otro animal salvaje para su transmisión a los humanos El pangolín, la especie más cazada del mundo, sería este portador intermedio. Se cazan furtivamente por su carne, considerada un plato de lujo, y sus escamas, utilizadas en la medicina tradicional asiática.

La aparición de estas nuevas enfermedades infecciosas puede vincularse a varios factores: la destrucción de los hábitats naturales convertidos en zonas utilizadas para la actividad humana, provoca un acercamiento geográfico entre los seres humanos y la fauna silvestre; además de los riesgos asociados a las condiciones extremas de hacinamiento existentes en los mercados de animales vivos entre especies que no suelen mezclarse.

Los grandes simios (2 especies de chimpancés, 3 especies de orangutanes y 2 especies de gorilas) son nuestros parientes más cercanos en el reino animal. Como nosotros, pueden contraer enfermedades altamente infecciosas. Por ejemplo, en la década de 2000, los gorilas y los chimpancés murieron a causa del virus del Ébola; en algunas zonas hasta el 95% de los gorilas por esta enfermedad. Hoy en día, a medida que el SARS-Cov-2 se extiende por todo el mundo, los ojos del mundo se dirigen a los grandes simios.

Aunque todavía no se sabe si los grandes simios pueden contraer esta cepa de coronavirus, el OC43, una cepa de coronavirus transmitida por el hombre, se detectó en chimpancés de Côte d'Ivoire hace unos años. Una vez más, cabe señalar que la proximidad de las poblaciones humanas y animales, debido principalmente a la destrucción del hábitat natural de los grandes simios, aumenta el riesgo de zoonosis, mientras que las actividades humanas inducen a veces patologías en los chimpancés.



Sabrina Krief, veterinaria y primatóloga francesa especializada en ecología del comportamiento y en zoofarmacognosia (química de las sustancias naturales consumidas) en los chimpancés, nos habla de los problemas asociados a las relaciones entre los humanos y los chimpancés (en la imagen). Sabrina, profesora del Museo Nacional de Historia Natural, es directora del Proyecto Sebitoli Chimpanzee en el Parque Nacional Kibale de Uganda, en el que ya ha puesto en marcha medidas preventivas ante la epidemia de COVID-19.
La proximidad geográfica entre los chimpancés y los humanos, causada por la invasión de la agricultura intensiva en su hábitat forestal, crea riesgos para la salud de los chimpancés. El territorio de los chimpancés de Sebitoli que estudiamos desde 2008 está situado en el Parque Nacional de Kibale, en Uganda. Está rodeado de zonas agrícolas y lo atraviesa una carretera asfaltada con mucho tráfico. Existen riesgos directos para sus vidas (colisión, caza furtiva) y las amenazas indirectas también los afectan. Así, están expuestos a la contaminación por productos fitosanitarios (fertilizantes, pesticidas...), a los gases de escape, a la contaminación plástica vinculada a los residuos arrojados a la carretera, pero también a las enfermedades. Cuando los cultivos están maduros, los humanos que vigilan los campos y los chimpancés que salen del bosque para alimentarse utilizan los mismos espacios, al mismo tiempo, favoreciendo la transmisión cruzada de patógenos entre las dos especies. De la misma manera, la fruta lanzada por los turistas a los babuinos y las botellas de refresco que se encuentran a los lados de las carreteras, sucias de saliva, exponen a los chimpancés a los patógenos humanos. En el contexto actual de la pandemia de COVID-19, es esencial reducir los riesgos asociados a la proximidad de los seres humanos aplicando medidas muy estrictas por parte de los equipos de investigación, si bien sigue siendo muy difícil controlar la proporción de riesgo asociada a la proximidad de zonas agrícolas y carreteras. Es necesario tomar medidas urgentes para reducir las amenazas generales a los grandes simios si queremos evitar la pérdida de nuestros parientes más cercanos y de los hábitats vitales del planeta asociados a ellos.

Sabrina Krief, veterinaria y primatóloga francesa
La UNESCO está en contacto con 19 gestores de reservas de biosfera africanas para supervisar la situación. Con el apoyo de Sabrina Krief, se celebrarán reuniones en línea para examinar con ellos: los riesgos de transmisión de enfermedades entre los grandes simios y los seres humanos; cómo protegerse en cuanto a las medidas de protección y la supervisión ecológica del hábitat; y cómo reconocer los primeros indicios y fomentar los intercambios de experiencias.

Los grandes simios representan una parte importante de la biomasa frugívora de los bosques tropicales de África y el sudeste de Asia. Participan en la diseminación de las semillas y, por lo tanto, en la regeneración de los bosques. Proteger a los grandes simios significa proteger los bosques tropicales y los cientos de especies vegetales y animales que comparten su hábitat, bosques que también son esenciales para la lucha contra el cambio climático y el mantenimiento de una multitud de servicios del ecosistema.

La UNESCO y sus asociados están sumamente comprometidos con la protección de los grandes simios y sus hábitats.



Imágenes propiedad de:

  • © Getty Images, Gary Sandy Wales
  • © Jean Michel Krief

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