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Una plaga de mosca negra llega a Madrid



El insecto, parecido a una avispa, se ha reproducido estos meses en las márgenes de los ríos de la ciudad española. Posiblemente ha ayudado la falta de limpieza de estos espacios naturales durante la pandemia de coronavirus.
La mosca negra, un insecto de entre tres y seis milímetros parecido a las avispas, ha proliferado en Madrid. La invasión puede deberse a la falta de limpieza en las márgenes de los ríos. Durante la pandemia de coronavirus en España y el consecuente confinamiento no se ha procedido a la adecuada prevención. Y eso ha causado que haya una plaga en la ciudad, sobre todo el zonas como Valdebebas, al noreste, San Fernando de Henares o Coslada, al este.

Ya se han registrado algunos casos de personas que han ido a urgencias debido a las picaduras, que provocan una hinchazón de la piel o reacciones alérgicas. La campaña para combatir este insecto suele darse en primavera, con el aumento de las temperaturas. Su presencia dentro del territorio nacional es habitual en Cataluña, Aragón y Madrid, donde su incidencia fue alta entre 2015 y 2018, con más de 301.000 casos, según publicó la Consejería de Sanidad. Su zona de aparición se amplió a lo largo del río Jarama, alcanzando poblaciones como la Laguna del Campillo o Perales del Río.


"A la falta de esa limpieza desde hace meses por causa del coronavirus hay que sumar que cada año sus depredadores -golondrinas, murciélagos o vencejos- van desapareciendo", detallaba Rosa Pérez, portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), al diario La Información. De nombre científico simuliidae, la mosca negra vive en los cauces de los ríos, donde pone las larvas en la vegetación que está en contacto con el agua fresca.

Puede que la falta de una limpieza "a raya" no se haya podido lleva a cabo "tan a fondo como requiere, por lo que la vegetación se habrá acumulado más, ayudando a su proliferación", esgrimía Rosa Pérez, añadiendo otros factores como lo caluroso que está siendo el verano. "Eso propicia que las larvas eclosionen antes (en siete días en lugar de 15)", apuntaba la responsable del SEMES.

Uno de los consejos para evitar las picaduras son que quienes paseen en las proximidades de un río o un riachuelo usen repelente o una ropa adecuada. El principal consejo es llevar pantalón largo, manga larga y calcetines. En los tobillos, explicaba la experta, es donde más suelen picar. Y con más disimulo: utilizan sus finas patas para apoyarse lo más mínimo en nuestra piel y que no lo notemos. Primero, además, suelta unas gotas de un anestésico a través de sus filamentos y así no lo notamos hasta un tiempo después.


Su picadura deja un punto rojo en el centro de una gran inflamación. "Deberá acudirse a urgencias si presentan signos generales de reacción alérgica (hinchazón en la cara o labios, dificultad para tragar, voz ronca, dificultad respiratoria...)", aclaraba Pérez.

"Hacia el final del atardecer o al amanecer son cuando más salen", aseguraba. "Las hembras son las más agresivas porque son las que ponen las larvas y están cuidándolas y a esas horas es cuando están más activas", advertía, destacando la aparición en estas fechas de otro insecto típico del verano: el mosquito tigre.
Con las segundas residencias sin mantenimiento durante la epidemia y la alta demanda de piscinas hinchables pueden aumentar su población. "Esta especie sí es invasora. Vino de Asia y se ha ido adaptando al invierno de España haciéndose resistente además a muchos insecticidas", señalaba la experta. Están repartidos por todas partes de España, pero sobre todo por el Mediterráneo. Y la reacción es más grave que la del mosquito. Para combatirlos hay que eliminar todo lo que pueda tener agua estancada.

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